Queridos fans... | Crítica de 'Spider-Man: No Way Home' (2021)

    Resulta muy complicado hablar de una película como esta sin entrar en spoilers, casi tanto como lo tenía la propia película para cumplir con las expectativas estratosféricas que ha ido generando durante más de un año en millones de fanáticos, entre los que me incluyo, cosa que no es para menos. Incontables rumores y teorías han envuelto esta producción desde incluso antes de que comenzase su rodaje, y las presuntas filtraciones constantes no hacían más que cebar la expectación por una cinta que parecía que podía ahogarse de éxito.

    Pese a todo, Spider-Man: No Way Home llega a salas tras saturar los servidores de todos los cines y batiendo récords de preventa de entradas... y el resultado no podría ser más satisfactorio. Sí, soy el primer sorprendido en decir que No Way Home no solo ha cumplido con las expectativas sino que, en mi opinión, las ha superado al entregar la película más profunda del Spider-Man encarnado por Tom Holland. Precisamente este me parece uno de los puntos más destacables de la cinta, el desarrollo que le dan a un personaje que ya hemos visto en 7 entregas diferentes del Universo Cinematográfico de Marvel (incluyendo las de Vengadores), pero que recién está comenzando a dejar de ser un crío y a desarrollarse de una forma más madura.

No Way Home eleva al Spider-Man de Tom Holland a un nuevo nivel de madurez

    Sin entrar en mayores detalles, por mucho que en los tráilers se nos presente una trama multiversal a gran escala, No Way Home nos habla de un joven que tan solo quiere estar con sus amigos, su familia, su novia... e ir a la universidad, pero que se ve forzado a dejar todo esto atrás tras los acontecimientos de la entrega anterior. Durante toda la promoción, el foco de atención ha estado en los villanos de sagas pasadas, pero Holland y su tropa terminan siendo el corazón de la película más humana del trepamuros que hemos tenido en mucho tiempo.

El Doctor Octopus (Alfred Molina) de Spider-Man 2 es uno de los personajes que regresan.

    Ahora bien, el filme no es perfecto, ni mucho menos. Hay muchos cabos sueltos y elementos un tanto forzados que ya se veían venir desde los tráilers. Eso sí, debo reconocerle a la película el mérito de haber sido capaz de salir del jardín tan complicado en el que ella misma se ha querido meter. Tiene bastantes más momentos forzados de los que me gustaría y por los que la película no es redonda pero, dentro de lo que cabe, son funcionales para salir del paso y que la trama avance sin tropezarse mucho.

    Ante todo, Spider-Man: No Way Home es una experiencia, uno de esos eventos que no son una ida más al cine, una de esas pocas películas que llegan cada varios años y que querría olvidar que he visto para volver a disfrutarla por primera vez como si fuera un niño pequeño, embobado frente a la pantalla con una sonrisa de oreja a oreja, el pulso tembloroso y los ojos al borde de las lágrimas de la emoción que me invadía durante las imperceptibles dos horas y media de metraje. Pero oye, menudo metraje.

★★★★

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