PADRE NO HAY MÁS QUE UNO


Entre tantísimas películas que hay actualmente en cartelera destinado a un público familiar llega Padre no hay más que uno, del inexperto este campo Santiago Segura. En esta ocasión, se aleja lo máximo posible del tono gamberro de las películas de Torrente para traer una comedia para todos los públicos y totalmente blanca.

Siendo una película claramente enfocada a toda la familia, veo un tanto difuso el tono de la cinta, con referencias y chistes que solo puedan entender los mayores, mientras que está todo muy blanqueado y masticado para audiencias infantiles que, dependiendo de la edad, puede ser que les cueste más o menos entrar en el juego de nuestro protagonista.
La premisa es extremadamente sencilla, hasta tal punto de que no hay nada nuevo que no se haya visto en películas de este estilo. Además, la trama solamente sirve de mínimo hilo conductor para saltar entre una diversa serie de sketches, que consisten en situaciones totalmente clichés y escritas desde un punto de vista muy a la antigua. No hay un esfuerzo real en crear situaciones verdaderamente divertidas, y las bromas van desde ver a un niño pequeño decir cosas no propias de su edad, a ver cómo un señor reacciona a Bad Bunny o al Rubius.
A mi, personalmente, me resulta extraño ver al elenco adulto, capitaneado por Segura y unos cuantos amigos suyos como Leo Harlem, interpretando papeles en una película de este estilo; aunque otros, como Silvia Abril, ni si quiera interpretan un personaje en sí, sino que actúa igual que en cualquier película, serie o programa de televisión en el que haya aparecido en los últimos años.
Para terminar, incido en la diversidad de cine familiar que hay ahora mismo en cartelera (y que seguirá llegando en lo que queda de verano) como para tener que recurrir a un remake de Santiago Segura que cae en lo vago, en lo simple, y en la carencia de estilo y personalidad. Nada nuevo bajo el sol.
Recomendada: no.
Nota: 5/10.

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