Resulta sorprendente la capacidad de "hombre orquesta" que ha resultado tener Bo Burnham, y no precisamente porque no haya demostrado con anterioridad el inmenso talento que tiene. El que un día comenzó siendo otro chaval que se hizo viral por subir vídeos a YouTube interpretando canciones propias ha conseguido romper todos los moldes de los comedy specials con su nueva (y probablemente insuperable) obra: Inside. Obra de la que, de hecho, no solo es el autor por llevar su nombre en el título, sino de la que es el director, escritor, compositor musical, letrista, director de fotografía, iluminador, editor y, por supuesto, absoluto protagonista de esta pieza demencial de la que puede estar orgulloso de firmar.
Son muchos los "especiales de comedia" que podemos encontrar en Netflix, pero ninguno es ni remotamente parecido a Inside, ni siquiera los anteriores del propio Burnham que, por lo general, están más próximos a un formato de stand-up comedy con público en vivo. Pero claro, ¿cómo va a haber público si se está confinado durante una pandemia? ¿Quién se va a reír en un momento así? ¿Debería dejar de intentar ser gracioso?
Estas son algunas de las preguntas que se plantea el comediante mientras nos invita a tratar de contar un chiste cuando no hay nadie riéndose porque, por encima de ser un comedy special, Inside es una pieza dura y reflexiva, más próxima incluso a un self-documentary introspectivo con un estudio de personaje excelso. No es que no sea gracioso, todo lo contrario, los que como yo disfrutan de un humor negro y ácido se reirán mucho con Inside, pero Burnham teme que la comedia no vaya a ayudar y, para él, ese miedo "no está infundado".
Ahí es donde reside el núcleo de esta producción. Las risas son secundarias para un humorista que, después de haberse recuperado de sus problemas de ansiedad, no encuentra razón de ser en una sociedad que parece no necesitarle cuando hay problemas mayores. Esto se retrata a la perfección durante la hora y media de metraje, con un Burnham que, poco a poco, comienza a verse mucho más descuidado y perjudicado (física y emocionalmente) según van pasando los meses confinado, totalmente solo entre las cuatro paredes de su pequeño apartamento. Su aspecto no es el único reflejo de la fuerte crisis de identidad que empieza a desarrollar nuestro protagonista. En cada canción que interpreta se nota el paso del tiempo para con la anterior y, en consecuencia, las letras comienzan a volverse más duras y oscuras. El tiempo y las circunstancias mueven a un personaje que no es más que una persona real, llevado a pensar y cantar semejantes cosas porque son sus consumidas emociones las que hablan por él.
Además, el acabado global es magnífico, dejándonos estampas visualmente impactantes para estar hechas por una persona que se está encargando de la iluminación y la realización al mismo tiempo que actúa, demostrando la impoluta producción que tiene medida al milímetro. Tal y como decía al comienzo, un trabajo que solo podría haber sido llevado a cabo por un hombre orquesta. En este caso, por uno excelente, para ser más exactos.
En una sociedad en la que la apatía es una tragedia y el aburrimiento es un crimen, se agradece un creador como Bo Burnham, que lo único que siempre ha querido es tan solo dar "un poco de todo, todo el tiempo", y no creo que haya mejor síntesis de Inside que esa. No hay un producto audiovisual que vaya a recomendar más este año que este. Si os tenéis que quedar con algo de todo lo que os he dicho, que sea con que debéis verla. Ya me lo agradeceréis más tarde.
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