Reducido al ridículo, esta es una película de un mono muy grande que se pega de puñetazos con un lagarto muy grande y, a decir verdad, es que ni es ni pretende ser más que eso, lo cual está bien. Esta es una película honesta que va de cara. Si tienes interés en ella, probablemente no esperes la historia más elaborada con el mejor de los guiones, y por supuesto que no lo vas a encontrar aquí. Con un título como este, esperarías entretenimiento, buena acción y grandes efectos especiales, y eso es justo lo que recibes durante estas escasas dos horas (duración correcta, no tiene por qué durar más).
Visualmente es muy espectacular y los efectos especiales son realmente buenos. Se trata de una de esas ocasiones en las que creo que claramente se disfruta mucho en una sala de cine y que, quizás, en casa pierda bastante. Al menos esa ha sido mi percepción como una persona a la que le interesaba ver esto en la pantalla más grande posible y con un sonido que me hiciera sentir cada golpe.
Ahora bien, no voy a entrar mucho en aspectos narrativos porque, insisto, sería hacer leña del árbol caído. Se agradece que la película no sea muy larga, porque la cosa tampoco daba para más y parecen ser conscientes de ello. Eso sí, podría incluso durar menos si se omitiesen por completo los personajes y la subtrama de Millie Bobby Brown y compañía, porque son tres personajes que, realmente, no aportan nada, y si se eliminasen del metraje no afectaría al transcurso de la película, lo cual es triste. Además, con esto se reduciría el tiempo en pantalla de personajes humanos poco interesantes y, en compensación, habría un mayor porcentaje de tiempo de los dos titanes en acción, que es lo que todos hemos ido a ver.
En conclusión, si quieres ver acción y buenos efectos, no saldrás decepcionado, en todo caso habrás matado un par de horas estando entretenido, que tampoco está mal.
Recomendada: sí.
Nota: 6/10.
#YoVoyAlCine

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