Crítica: BRUJA ESCARLATA Y VISIÓN (SIN SPOILERS) | ★★★★☆

La primera serie de Marvel Studios para Disney+ no solo era el primer proyecto de esta Fase 4, sino el que más me emocionaba.

Si bien nos encontramos con un arranque a fuego lento, me gusta mucho la forma de plantear este conflicto interno del personaje de Wanda (con una Elizabeth Olsen maravillosa, todo sea dicho), estableciendo este contraste entre su dolor y la vida idílica en la ficción de las sitcoms. Me parece digno de aplaudir que se hayan arriesgado con un estilo tan alejado de su fórmula que tantas veces les ha funcionado y que les haya salido bien.

Ahora bien, entrando ya en la segunda mitad de la serie, considero que poco a poco ha ido deshinchándose capítulo a capítulo hasta llegar a un punto final que, no solo es indigno para con la idea que se nos había presentado, sino también decepcionante. Y mientras que el conjunto de la serie es positivo, la recta final no le hace justicia al que podría haber terminado siendo uno de los productos más redondos del Universo Cinematográfico de Marvel.

Con esto no me refiero a unas expectativas incumplidas, que también, sino de muchos otros elementos que se han ido resintiendo con el paso de las semanas. Personajes como la Agnes de Kathryn Hahn terminan relegados a ser la voz de la sobreexplicación y que repite una y otra vez las mismas cosas, machacándoselas al espectador y olvidándose por completo de lo importante es que es enseñar en vez de decir. Del mismo modo, muchas motivaciones terminan por desaparecer, al igual que algunos personajes que, simplemente, los sacan de escena durante unos cuantos capítulos porque no saben que hacer con ellos, una de tantas muestras de una escritura de guion vaga que en absoluto concuerda con el arranque de la serie, como comentaba antes.

Finalmente, no es que Bruja Escarlata y Visión (o WandaVision) sea una mala miniserie, ni mucho menos. Tiene cosas muy buenas y ha logrado mantenernos a muchos intrigados a lo largo de las semanas, pero, en mi opinión, una recta final débil termina por dejar un final agridulce y poco satisfactorio para lo que podría haber sido.

Recomendada: sí.

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