
El pasado verano por estas mismas fechas despotricaba de Padre no hay más que uno, película con la que Santiago Segura arrasó por completo la taquilla española, produciendo de inmediato y en tiempo récord una secuela. Claramente, uno entra con cierto escepticismo a ver una segunda parte hecha con prisa de una película que se me hizo cuesta arriba. El resultado no es que sea muy diferente pero, esta vez, hay más cosas de las que hablar.
Con esto no quiero decir que Padre no hay más que uno 2 sea mejor que su predecesora, pero sí que se me ha hecho más entretenida o, al menos, un poco más graciosa. En líneas generales, es una película muy parecida a la anterior, con un guion algo peor escrito, todo sea dicho. Una vez más, en ningún momento se cuenta nada, ni se pretende ir de un punto A a un punto B. No hay una historia como tal sino, más bien, una sucesión de muchas subtramas o pequeñas situaciones "cómicas" en las que se involucra a cada uno de los niños para hacerles partícipes de algo. Pese a ello, debo romper una lanza a su favor y reconocer, por un lado, que algunas de estas subtramas dan lugar a situaciones entretenidas; además del hecho de que el humor ha dado un paso hacia adelante. Si bien sigue predominando el humor más básico y menos elaborado que te puedas echar a la cara en una comedia española, sí que es cierto que ahora hay algunos gags con mala baba bastante eficaces.
Respecto al reparto, se agradece la incorporación de una Loles León que, en materia de comedia, se come a cualquier actor con el que comparte pantalla y que se roba cada escena en la que sale. Lo que no agradezco tanto es que Segura haya recuperado su tradición de llenar su película de cameos muy forzados, apariciones que te sacan de la película y que a mucha gente les podrán hacer gracia, pero no es mi caso.
Por último, uno de los problemas más graves es que toda la cinta termina por ser un anuncio de hora y media. La película no se limita a bombardearnos con el product placement más intrusivo que he visto en muchísimo tiempo en una sala de cine, sino que hay muchas escenas que giran en torno a hacer publicidad y nada más. Sin ir más lejos, la escena final y todo el montaje posterior es lo más descarado que podrían haber hecho y que se deja de sentir como una película.
Pero, al final, y pese a tantos peros que le pueda sacar, no deja de ser una película familiar que es entretenida y funcional. Insisto, no es que sea mejor que la anterior, pero me ha hecho pasar un mejor rato del que tuve con la primera parte. Por ello, y si os gustó Padre no hay más que uno, sí que llegaría a recomendar esta secuela, siendo un buen momento para que fueseis a los cines, que tanto lo necesitan ahora mismo.
Recomendada: sí.
Nota: 5/10.
#YoVoyAlCine
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