
Tras el tan intrigante final que La casa de papel nos dejó el verano pasado con su tercera parte, llega a Netflix esta nueva tanda de capítulos que continúan en la línea de su temporada anterior, tanto en lo bueno como en lo no tan positivo.
La serie no defrauda, eso es un hecho. A estas alturas, los creadores conocen bien a su audiencia, saben qué es lo que les funciona y tenemos mucho de ello. Con esto me refiero a, por ejemplo, la acción, que da un paso más allá, más cercana a una gran producción estadounidense en lo que a escala se refiere. Durante la temporada se decide tomar un rumbo hacia el thriller de acción, con cierto personaje que se nos presentaba durante la parte anterior, un tono que me ha parecido funcional para el cómo es la serie, pero que considero que se alarga de más.
En lo que a los personajes se refiere, me parece muy digno de destacar actuaciones como la de Najwa Nimri, que vuelve a repetir con una muy intensa interpretación. Del mismo modo, me ha gustado cómo ha evolucionado el arco de personajes como el de Palermo, dándole aún más trasfondo; o la dinámica que se establece entre Marsella y el Profesor. También he visto una mejora en la forma en la que tratan al personaje de Berlín, que en la temporada anterior me pareció algo desdibujado respecto a las dos primeras partes; mientras que aquí, por momentos, volvemos a ver ese lado mezquino y retorcido del personaje del que parecía que se habían olvidado.
Sin embargo, y como decía al principio, no solo lo bueno se repite, sino que también vuelven a caer en los errores de siempre, algunos de ellos de forma intensificada. Sin ir más lejos, los personajes parecen olvidarse a veces de que son atracadores y que están robando un banco, no perdiendo el foco con tonterías con las que todo el rato ponen en riesgo el plan. Junto a esto, los guionistas vuelven a recurrir a una escritura un tanto barata y a recursos muy fáciles como el uso de muchos Deus Ex Machina de forma constante. El más claro ejemplo de esto son las situaciones cada vez más disparatadas (a veces rozando la inverosimilitud) a las que llega la banda y de las que se salvan en el último momento por algún milagro o por uno de tantos flashbacks en los que el Profesor, la casualidad, ya lo tenía todo previsto, por muy absurdo e improbable que sea el escenario.
Al final, La casa de papel nos deja con lo que la gente quiere ver, más acción, intensidad y esos personajes que tanto gustan, por lo que en ese sentido no decepciona. Aunque no le vendría mal un soplo de aire fresco de cara a las partes 5 y 6.
Recomendada: sí.
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