Alfonso Cuarón logra una cinta sobresaliente en todo su apartado visual y técnico. La ambientación es excelente, no es para menos siendo el lugar y la época en la que el propio director creció. Siempre ha sido un director brillante a la hora de manejar las cámaras y, aquí, como director de fotografía, logra una inmersiva, con planos muy bonitos y muy bien puestos, de manera que transmita la sensación de ser un espectador más en la vida de esta familia, como si estuviésemos allí parados delante de la situación, en lugar de estar en nuestra casa viendo una película.
Porque al final, ROMA es eso, una cinta sobre una familia. No es una épica historia, no hay una gran aventura, pero si que hay muchísimo corazón, porque esta es una película sobre personas, personas que se sienten reales y humanas. Es por ello que Cuarón se toma su tiempo para que compartamos la vida de estos personajes y, a consecuencia de esto, la película tiene un ritmo extremadamente lento, pero eso no es en absoluto un problema para mi, aunque hay que asumir que esto sí que puede afectar a una parte del público, ya que esta no es una película para todo tipo de audiencia.
Además, cuenta con una profunda actuación por parte de nuestra protagonista y, aunque el resto de actuaciones están bien, están solo eso, bien, no hay un Rami Malek.
En conclusión, la nueva obra (sí, obra) de Alfonso Cuarón es una cinta muy artística, una verdadera maravilla visual y técnicamente, además de una muy fuerte contendiente a varios premios Óscar, incluyendo mejor película.
Recomendada: sí, aunque no es para todo público.
Nota: 9,25/10

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