Tras el éxito de Iron Man en 2008, Marvel solo tardó dos años en traer una secuela algo apresurada, que se nota en cuanto al guion. Si bien entretiene, no deja de ser aun a día de hoy una de las películas más flojas de Marvel Studios, con muchos problemas.
En primer lugar, tal y como he dicho antes, el guion. Si bien en la primera película los diálogos se sentían naturales, aquí se nota que han intentado recrear ese estilo que se consiguió gracias a la improvisación con un guion escrito con prisas que no acaba con los resultados que se pretendían.
Aquí contamos con dos antagonistas: el Justin Hammer de Sam Rockwell y el Whiplash de Mickey Rourke. Justin Hammer se limita a ser una versión antagónica de Tony Stark, mientras que Whiplash, buscando ligarse con una de las muchas subtramas relacionadas con el padre de Stark, se queda en ser un tipo grande, con una actitud algo tonta y armado de tecnología, cuyas motivaciones son algo básicas y bastante típicas. Estos problemas de los villanos poco trabajados, por desgracia, será algo que ocurrirá con cierta asiduidad en las películas de Marvel, con algunas excepciones.
Otro de los problemas del guion, como he mencionado antes, son las excesivas subtramas. Nos encontramos con la problemática de Justin Hammer, esta se junta con la trama de Whiplash, que se junta con la subtrama de Howard Stark y esta a su vez se junta con la subtrama de la toxina de paladio, todo esto sin contar las respectivas subtramas de Pepper Potts, la introducción de Don Cheadle como Máquina de guerra y de Scarlett Johansson como Viuda Negra... Y muchos otros factores que se quieren abarcar en una película de dos horas y que, como consecuencia, no obtienen el desarrollo ni se les da la importancia que deberían, resultando en agujeros de guion y dando cabos sueltos.
Además, si en la primera entrega destacaba a Robert Downey Jr. como Tony Stark, aquí comienza a sobreactuar y exagerar demasiado su personaje. Por suerte, esto solo es un problema de esta película y recuperará el rumbo a partir de ahora.
Al final, nos quedamos con otra floja entrega del UCM, que poco a poco irá cogiendo fuerza de nuevo.
Recomendada: sí.
Nota: 5,8/10.
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