Para muchos, una de las grandes ausentes de los Oscars, que bien podría haber estado entre las nominadas a Mejor película en lugar de otras...
En esta ocasión, estamos ante la adaptación de la novela homónima de la mano de Barry Jenkins, quien ya nos trajo Moonlight hace dos años y de la que se pueden ver rasgos parecidos en esta película, sobretodo en su estilo de filmar momentos de cercanía entre personajes, utilizando planos no tan convencionales. Un ejemplo de esto son los primeros planos en los que los personajes miran a cámara, como en El silencio de los corderos pero al revés, en esta ocasión, el director busca transmitirnos cercanía entre los personajes con estas miradas a cámara, y en cierto modo le funciona.
Siento que Jenkins podría haber recortado ciertas escenas del guion para agilizar un poco la película, que aunque no cuenta con una duración excesiva, sí que son unas dos horas que al cabo de un rato empiezan a sentirse lentas a causa del montaje. Algunas de las escenas de las que podrían haber prescindido son, sin entrar en spoilers, cuando van a la casa de Fonny por primera vez o la escena de conversación con el amigo de Fonny, que si bien hacen el ritmo de la película más lento, por otro lado están desarrollando a nuestra pareja protagonista y el ambiente en el que se mueven, siendo este último otro punto a favor de la película, lo bien ambientada que está la película en el racista Estados Unidos de los años 70 que, obviamente, el director utiliza para mandar un mensaje de crítica social, como no podía esperarse menos.
Las actuaciones están por lo general bien, siendo Regina King, la madre de Tish, la única que sobresale más del resto, aunque su función cumplen.
En resumen, nos encontramos una película que se sale del molde prototípico de peli romántica actual, por cómo nos la presentan, cómo está narrada... y esto puede ser que no atraiga al gran público pero, como digo siempre, este tipo de películas independientes no están dirigidas al amplio público.
Recomendada: sí.
Nota: 8,3/10.
Siento que Jenkins podría haber recortado ciertas escenas del guion para agilizar un poco la película, que aunque no cuenta con una duración excesiva, sí que son unas dos horas que al cabo de un rato empiezan a sentirse lentas a causa del montaje. Algunas de las escenas de las que podrían haber prescindido son, sin entrar en spoilers, cuando van a la casa de Fonny por primera vez o la escena de conversación con el amigo de Fonny, que si bien hacen el ritmo de la película más lento, por otro lado están desarrollando a nuestra pareja protagonista y el ambiente en el que se mueven, siendo este último otro punto a favor de la película, lo bien ambientada que está la película en el racista Estados Unidos de los años 70 que, obviamente, el director utiliza para mandar un mensaje de crítica social, como no podía esperarse menos.
Las actuaciones están por lo general bien, siendo Regina King, la madre de Tish, la única que sobresale más del resto, aunque su función cumplen.
En resumen, nos encontramos una película que se sale del molde prototípico de peli romántica actual, por cómo nos la presentan, cómo está narrada... y esto puede ser que no atraiga al gran público pero, como digo siempre, este tipo de películas independientes no están dirigidas al amplio público.
Recomendada: sí.
Nota: 8,3/10.
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