AQUAMAN

DC nos trae la nueva entrega de su Universo Extendido, salvo que, esta vez, se han acordado de que pueden hacer películas que no sean basura. Aquaman es la primera de las cintas posteriores a Liga de la justicia, por lo que no era muy difícil de superar.
Esta vez, contamos con el director James Wan detrás de cámaras, que se atreve con la premisa de traernos una película con gran parte del tiempo bajo el agua, trabajo que no era sencillo de hacer, que podría haber salido terriblemente mal (no ha sido el caso) y con el que se defiende bastante bien ya que, para la inmensidad de los efectos especiales, estos están bastante bien aunque, como siempre, alguno que otro si que se podría haber pulido más. Salvando las distancias (y mucho), visualmente es como si fuera un Avatar o Star Wars debajo del agua.
Nos encontramos ante una película de superhéroes que, aunque larga, no se hace pesada y entretiene, y tampoco es que pretenda mucho más, así que, por su parte, cumple. Nos trae una historia que, en esencia, ya hemos visto otras veces (incluso este mismo año con Black Panther), villanos algo repetitivos pero que desempeñan su función en la película, protagonistas carismáticos... con algunas muy buenas escenas de acción bastante atractivas visualmente, como la primera de Nicole Kidman o toda la secuencia por los tejados de Sicilia.
Si que es verdad que hay algunas partes que se sienten como que están ahí por estar, y lo mismo ocurre con algunos diálogos que se vuelven algo repetitivos, típica escritura vaga de guión en el que, cada cierto tiempo, cuando el diálogo no sabe a donde ir, te dejan caer una pared que explota y van a por lo siguiente.
Al final, Aquaman acaba siendo una película que está bien (tampoco más), que sirve como entretenimiento para pasar el rato, pero que tampoco nos va a aportar mucho más que el haber pasado un buen rato viéndola con unas buenas palomitas al lado.
Recomendada: sí.
Nota: 6/10.

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